<strong>¿Por qué nuestro cerebro está programado para enfocarse en lo negativo?</strong>

Hoy en día es normal que nos encontremos con miles de sencillas técnicas para encontrar la felicidad. Pero, ¿por qué estás fórmulas mágicas no funcionan para algunos de nosotros? Nuestro cerebro ha sido entrenado para poner atención en lo negativo, en la amenaza, y no en la felicidad. Después de todo, esta es la estrategia que nos ha permitido sobrevivir como especie.

¿Por qué nuestro cerebro se enfoca en lo negativo?

Las personas solemos enfocarnos más en los problemas que en las soluciones. Solemos recordar los sucesos trágicos de nuestra vida y esperar que siempre suceda lo peor. Es quizás por este motivo que no podemos ser un poco más felices en nuestras vidas. Sin embargo, esto es algo normal, que le sucede a gran parte de la población del mundo.

Las raíces neurológicas de la negatividad existen, y tienen una explicación muy simple. Si desde el inicio de los tiempos el hombre no se hubiera preocupado por las amenazas a su alrededor, posiblemente no hubiese sobrevivido hasta hoy en día. Como especie, estamos acostumbrados a enfocar nuestra mente en los peligros y amenazas que atentan contra nuestra vida y nuestra estabilidad física y emocional.

Ahora bien, el problema no surge debido al sesgo de la negatividad. El problema no es tener miedo, sino que el miedo nos paralice. Las amenazas y peligros que rondan en nuestros alrededores deben de servirnos para convertirnos en seres más flexibles e inteligentes. Cada desafío es una prueba que nos llevará a un lugar mejor del que estamos actualmente.

¿Cómo modificamos esta realidad?

Sería hermoso que todos pudiésemos adaptarnos a las típicas frases de “Olvida lo negativo y enfócate solo en lo positivo de tu vida”. Sin embargo, en muy pocas ocasiones el cerebro permitirá que hagamos caso a dicha frase. Esto es debido a que a nuestra mente no le importa si somos felices o no, lo que le importa es que podamos sobrevivir.

Trabajos de investigación como los realizados en la Universidad Estatal de Ohio, constatan que nuestro cerebro tiene más memoria negativa que positiva. Si le mostramos a una persona una foto con dos personas besándose y luego le mostramos otra foto con las mismas personas, pero heridas, la persona que ha visto ambas imágenes tenderá a recordar más el episodio negativo.

Entonces, ¿qué hacemos para evitar que la negatividad invada nuestras vidas?

Centrarse en lo negativo para aprender

Las buenas experiencias nos reconfortan y enseñan, pero es sin lugar a dudas de las malas experiencias de donde sacamos nuestras mejores lecciones de vida. Si hemos atravesado por una situación que nos ha causado dolor o amenaza, siempre tenderemos a evitar nuevamente atravesar por la misma circunstancia. Los hechos negativos de nuestra vida deben de servirnos como referencia para orientar nuestro camino.

Nuestro cerebro se enfoca en lo negativo porque quiere que aprendamos a sobrevivir en un entorno que parece ser cada vez más complejo. Por este motivo, el enfoque en lo negativo no debe de ser concebido como algo malo, sino más bien como un hecho ideal para nuestra propia evolución como personas.

Del instinto de supervivencia al sesgo de negatividad

En el año 2000, la Universidad de Pensilvania reali